martes, 13 de diciembre de 2011

Las redes sociales.

Las redes sociales son estructuras sociales compuestas de grupos de personas, las cuales están conectadas por uno o varios tipos de relaciones, tales como amistad, parentesco, intereses comunes o que comparten conocimientos.
El análisis de redes sociales estudia esta estructura social aplicando la Teoría de Grafos e identificando las entidades como "nodos" o "vértices" y las relaciones como "enlaces" o "aristas". La estructura del grafo resultante es a menudo muy compleja. Como se ha dicho, puede haber muchos tipos de lazos entre los nodos. La investigación multidisciplinar ha mostrado que las redes sociales operan en muchos niveles, desde las relaciones de parentesco hasta las relaciones de organizaciones a nivel estatal (se habla en este caso de Redes políticas, desempeñando un papel crítico en la determinación de la agenda política y el grado en el cual los individuos o las organizaciones alcanzan sus objetivos o reciben influencias.
En su forma más simple, una red social es un mapa de todos los lazos relevantes entre todos los nodos estudiados. Se habla en este caso de redes "sociocéntricas" o "completas". Otra opción es identificar la red que envuelve a una persona (en los diferentes contextos sociales en los que interactúa); en este caso se habla de "red personal".
La red social también puede ser utilizada para medir el capital social (es decir, el valor que un individuo obtiene de los recursos accesibles a través de su red social). Estos conceptos se muestran, a menudo, en un diagrama donde los nodos son puntos y los lazos, líneas.





                  Evolución del ordenador
 en las
    últimas décadas


El ordenador ha evolucionado : desde esas enormes máquinas que ocupaban lo mismo que una casa hasta los pequeños ordenadores de bolsillo que utilizamos hoy en día.
Algunos ya no se ponen de acuerdo sobre si estamos aún en la cuarta generación o en la quinta o incluso algunos hablan ya de la sexta. Lo que si está claro es que con cada pequeño avance tecnológico, el ordenador se ha convertido cada día en un aparato más pequeño y más potente. Podemos decir sin ningún género de dudas que el tamaño de un ordenador a nivel evolutivo es inversamente proporcional a su volumen de almacenamiento y potencia de trabajo.
Son muchos y muy variados los avances y motivos que han permitido un milagro semejante, pues si nos remontásemos solo un siglo atrás y contásemos que en un ordenador de bolsillo actual caben y se procesan más datos, y con más exactitud, que en cualquiera de las máquinas destinadas a tareas similares de la época nos tomarían por ilusos, locos o rematadamente idiotas. Veamos pues que nos ha permitido llegar a donde estamos hoy.
Retrocedamos pues un poquito en el tiempo antes de que surgiera el primer ordenador como tal, concretamente hasta 1906. En ese año Alexander Lee De Forest (EEUU, 1873-1961) inventó el primer tubo de vacío. Este invento al que se denominó “Audion” consistía en una bombilla de vidrio evacuada que contenía tres elementos capaces de detectar y amplificar señales de radio. Estos tubos o válvulas son los que se utilizaron en los primeros ordenadores y sus precursores, de los que ya hablamos la semana pasada.
Pasó más de una década y en 1919 William Henry Eccles (Gran Bretaña, 1875-1966) y Frank Wilfred Jordan (Gran Bretaña) desarrollaron el “Flip-Flop” un sistema que permitía diseñar circuitos de estado estable binario, proporcionando una representación numérica de 0 en uno de los estados y de 1 en el otro estado. Así nació la base del proceso del bit binario, en la que se basan todos los ordenadores hasta la fecha.
Sin embargo, este significativo avance no tendría fruto hasta 1951 con el EDVAC (Electronic Discrete Variable Automatic Computer), el primer equipo que operaba por el sistema binario y no por el decimal. Además, este fue el primer equipo que contuvo el primer programa ideado para ser almacenado. Debido a estos dos motivos se convertiría en el referente para la definición del estándar de arquitectura de los ordenadores modernos.
Pero ya tras la aparición del ENIAC, los laboratorios Bell en 1947 desarrollan el transistor. Los responsables del proyecto que obtienen el Nobel de Física en el año 1956 por el mismo son John Bardeen (EEUU, 1908-1991), galardonado también con el Nobel de física en el año 1972, Walter Houser Brattain (EEUU, 1902-1987) y William Bradford Shockley (EEUU, 1910-1989). Además en 1949 aparerá la primera “Memoria” de ordenador diseñada por Jay Wright Forrester (EEUU, n. 1918), medalla de honor por el Instituto de Ingenieros Electricos y Electrónicos en 1972. Aunque todavía no será una memoria magnética, pero si bastante más precisa que las válvulas de vacío. Estos dos inventos pasarán más adelante a sustituir a la válvula de vacío como parte integral del sistema de transmisión y ejecución del proceso de datos en los nuevos ordenadores y como consecuencia de ello, reducirán considerablemente su tamaño.
Entonces llegaría 1953 e IBM lanzaría el primer ordenador industrial, el IBM 650. En ese mismo año se desarrollaron las primeras memorias magnéticas. Los ordenadores que se fabricaban por entonces todavía funcionaban con válvulas de vacío, pero cinco años más tarde, en 1958, Jack St. Clair Kilby (EEUU, 1923-2005) lograría construir el primer circuito integrado transistorizado que permitiría de una vez por todas sustituir a las válvulas de vacío y dejarlas obsoletas. En el año 2000 fue galardonado con el Nobel de Física
Hasta esa fecha toda la información que se obtenía, ya fuese gracias a una pantalla o a una impresora, era textual y las interfaces dejaban mucho que desear. Cubiertas las necesidades de tener una máquina que permitiese organizar información y realizar cálculos y que ya no ocupase una casa entera surgieron otras necesidades. Por supuesto que el tamaño seguía siendo un problema, algunas máquinas ocupaban salas enteras, pero el uso del ordenador podía extenderse a otras actividades, por ejemplo, el diseño. Algunas de las áreas de actividad que más uso daban a los ordenadores pertenecían el sector de la información. Prensa y publicidad requerían ordenadores para sus tareas de gestión y almacenamiento de datos, pero no podían aplicar esta tecnología a aquello que más falta les hacía: la maquetación y el diseño. Los programadores podían diseñar interfaces gráficas para los ordenadores, pero no existían programas que permitiesen diseñar gráficos o maquetar textos de una forma definida por el usuario.